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La alta inflación en México ya es un problema interno

Estos son los factores internos que están presionando los precios al alza y que pueden obligar a Banxico a mantener altas las tasas por más tiempo.

La inflación en México ya es un problema interno, debido a que existen factores domésticos que la impulsan, a diferencia del repunte registrado entre 2021 y 2022, cuando el contexto global fue determinante.

El pasado miércoles, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) informó que la inflación anual de la primera quincena de enero llegó a 4.9 por ciento, arriba de la lectura previa de 4.66 por ciento.

Si bien, la tasa de inflación en la primera quincena del año registró un repunte, en realidad los precios siguen muy por debajo de los picos alcanzados en otros momentos recientes. Hace un año, la inflación anual en México estaba en niveles de 7.5 por ciento, por lo que sí hay avances. Sin embargo, la “última milla” en el combate a la inflación es la que más trabajo cuesta.

Este tramo final del repunte está contagiado de factores internos.

Inflación en alimentos, el gran problema
Uno de los principales problemas que se registra en estos momentos, y que es factor decisivo para el aumento de los precios, es el repunte de la inflación en alimentos.

Con los datos de los primeros 15 días de enero, la inflación en alimentos acumula 92 quincenas al alza; es decir, 45 meses consecutivos de incrementos en este indicador, aproximadamente 3.8 años de una trayectoria incesante al alza.

El problema se complica más porque las alzas de los alimentos, en muchas ocasiones, se han concentrado en aquellos que son esenciales para la dieta del mexicano, y en aquellos a partir de los cuales se hacen todo tipo de comidas o son utilizados recurrentemente.

Por ejemplo, en esta primera quincena del año, el jitomate, como se le conoce en el centro del país, registró un incremento de 25.64 por ciento, este producto alimenticio es la base de muchos más ya elaborados; por lo tanto, su efecto inflacionario es multiplicador.

Por su parte, el precio del tomate verde se incrementó 8.71 por ciento y la cebolla, 7.16 por ciento, otros productos a partir de los cuales se realizan más alimentos preparados.

La inflación alimentaria es un factor que contribuye desde hace tiempo al crecimiento general de precios y que, como vemos, no ha podido ser controlado a lo largo del tiempo reciente, al grado de acumular ya casi 5 años de alzas constantes.

Inflación en servicios, sin visos de bajar
En la primera quincena de enero, la inflación en servicios que se otorgan al interior del país avanzó un 0.24% quincenal y un 5.19% anual. Desde 2023, los precios en servicios siguen sin exhibir un claro descenso.

Aumento del gasto público y el déficit
Los analistas coinciden en que el incremento del gasto del gobierno, a través de programas sociales, es un factor inflacionario decisivo porque actúa sobre la demanda agregada; es decir, sobre la demanda de productos y servicios que se registra de forma adicional a la que por inercia reporta cualquier economía.

El déficit presupuestario es, igualmente, un factor de presión adicional para los precios generales porque el gobierno está generando expectativas de consumo en los meses siguientes.

Aumento a salarios
El aumento de los salarios es otro factor que, aparentemente, ya no generaba presiones inflacionarias, pero que en este momento sí lo han hecho porque el repunte salarial, efectivamente, ha impulsado la capacidad de gasto de algunas familias. Aunque eso no necesariamente significa mejores condiciones, toda vez que los aumentos al salario se concentran en aquellos trabajadores con muy bajos ingresos, que como sea, hoy tienen recursos adicionales que finalmente gastan en la economía.

Algunos riesgos externos
Aunque la balanza se inclina más hacia los factores domésticos, se mantienen algunos riesgos externos que pueden acelerar la inflación nuevamente.

Una eventual depreciación del peso en los próximos meses tiene preocupados a los analistas y lo consideran un riesgo potencial.

El proceso electoral en Estados Unidos igualmente ha encendido las alertas entre los especialistas, así como la posibilidad de que la inflación en ese país se estanque por un tiempo en 3 por ciento anual, no como objetivo de la Fed, sino como un fenómeno en el que el banco central tendría serios problemas para lograr su objetivo anual de 2 por ciento.

En este escenario, que ha desatado el mal dato de inflación de la primera quincena del año, se teme que la inflación podría rebotar arriba de 5 por ciento en algunos meses del año.

Las presiones serán especialmente fuertes en el primer semestre de 2024, y lo que haga Banxico también será relevante.

Banxico podría mantener tasas en primer trimestre
Si la inflación en todo el mes de enero se mantiene al alza, sería altamente probable que Banxico mantenga su tasa de interés en 11.25 por ciento durante el primer trimestre del año, y también crecería la posibilidad de que siguiera igual en el primer semestre.

El año empieza con ligeras presiones en los precios generales. Veremos si se trata de un fenómeno al que se le debe poner más atención y que requerirá de nuevas medidas o medidas adicionales, tanto por el lado de la política monetaria como del gobierno, o solamente se trata de “un brinquito”, como lo calificó el presidente Andrés Manuel López Obrador.

FUENTE: Alto Nivel