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Bancos en México están mejor que nunca, pero prestan menos

Los bancos tienen en sus bolsillos 1.4 billones de pesos listos para otorgar créditos, pero hay factores que inhiben su actividad crediticia, muy baja si se compara con sexenios anteriores.

La banca mexicana vive un momento histórico, sus cifras al cierre del año pasado muestran no solamente un sistema bancario con una solidez financiera que se ha construido a lo largo de los años, además refleja instituciones altamente rentables.En su pasada convención, el ánimo de los banqueros era uno de los mejores en muchos años, y no era para menos, los resultados fueron reconocidos incluso por el propio gobierno mexicano.

Para muestra, varios botones
De acuerdo con las cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el año pasado, el sector bancario registró utilidades ligeramente superiores a 273 mil millones de pesos, mientras que, de manera acumulada en el sexenio; es decir, entre los años 2019 a 2023, las ganancias fueron de 958 mil millones de pesos.

Asimismo, la captación de recursos sumó 8.17 billones de pesos al cierre del 2023, lo que representa un incremento anual de 2.98 por ciento. Por su parte, el Índice de Morosidad (IMOR) está más que controlado y en estándares saludables, sobre niveles de 2.08 por ciento al cierre de diciembre pasado.

En lo que respecta a la capitalización del sistema bancario, es igualmente un indicador que refleja los buenos tiempos del sistema; el índice de Capitalización (ICAP) del sistema bancario mexicano se ubicó en 19.70 por ciento al cierre del año pasado, un nivel prácticamente histórico que casi es el doble de los requerimientos mínimos oficiales de 10.5 por ciento.

Y este año, cuando menos hasta el momento, las cosas pintan bien, según las cifras de la propia CNBV al cierre de febrero, la utilidad del sector alcanzó los 48 mil 368 millones de pesos, un 8.14 por ciento más que en igual periodo de 2023. La banca mexicana goza de cabal salud; de hecho, registra una situación nunca antes vista.

Durante la Convención, los bancos pusieron sobre la mesa por medio de su presidente nacional la cantidad de 1.4 billones de pesos que dicen tener como liquidez inmediata para prestar en proyectos como el Nearshoring, o algunos otros.

Esta cantidad de 1.4 billones de pesos, que equivalen a poco más de 82 mil millones de dólares, serían un factor determinante para el impulso de la actividad económica del país y para miles o millones de empresas y personas que están a la espera de mayor crédito, pero no es fácil.

Con todo y la situación inédita que reflejan los bancos, ¿qué ha pasado?, ¿por qué no prestan más?

Pandemia y tasas
En retrospectiva, este sexenio ha sido altamente rentable para la actividad bancaria, pero no se ha reflejado en el aumento del crédito debido fundamentalmente a dos factores: el primero de ellos fue la pandemia, que limitó la actividad crediticia ante la posibilidad de que se desatara una profunda crisis que impactara en el empleo y, desde luego, pudiera repercutir en el aumento de los índices de morosidad, lo que no sucedió. Por eso los bancos apostaron a la cautela.

Posteriormente, se presentó el proceso inflacionario que presionó al alza las tasas de interés. Como sabemos, este último factor inhibe la actividad crediticia porque hace más costosos los préstamos, en esta ocasión no fue la excepción.

De hecho, las tasas de interés siguen siendo altas para los créditos, considerando que la tasa de referencia se ubica en 11 por ciento. Estamos todavía en un proceso de presiones para los costos crediticios. Estos dos fenómenos impactaron en el dinamismo de los créditos del sistema bancario, al menos es lo que se puede observar en un análisis superficial.

Las cifras sobre el desempeño del crédito en este sexenio son contundentes, los bancos inhibieron los préstamos y es necesario que con niveles de liquidez tan elevados se haga algo para que se recupere el dinamismo.

Desplome del crédito
Las cifras del Banco de México (Banxico) señalan que la cartera de crédito total otorgada por la banca comercial al sector privado refleja un crecimiento de 3.7 por ciento en términos reales desde el inicio de este sexenio y hasta el cierre de diciembre del 2023.

Sin embargo, dicha tasa se ubica muy por debajo de la que se observó durante el sexenio previo, el de Enrique Peña Nieto, con un crecimiento de 54.3 por ciento; incluso también es inferior a la registrada durante la administración de Felipe Calderón Hinojosa, ubicada en 57.1 por ciento en términos reales.

En realidad, se trata de un auténtico desplome del crédito durante el presente sexenio. Es un hecho que los dos fenómenos mencionados anteriormente (pandemia y alza de tasas), inhibieron el dinamismo del crédito, generando la enorme masa monetaria de la que hoy disponen los bancos para prestar; es decir, esos 1.4 billones de pesos o los pocos más de 82 mil millones de dólares, el caso es que quieran y puedan prestarlos.

Debido al crecimiento de la economía, el financiamiento bancario cerró el año pasado en 18.1 por ciento como proporción del PIB, apenas por arriba del 17.8 por ciento con el que inició. Precisamente por el dinamismo económico, los préstamos del sistema bancario debieron ser mucho mayores. En el sexenio previo se registró un aumento de 4.0 puntos porcentuales como proporción del PIB.

Si lo medimos por sectores, el crédito al consumo ha crecido 7.1 por ciento en la presente administración; en la vivienda la expansión se incrementó 25.7 por ciento, mientras que en el crédito al sector empresarial se reportó una disminución de 4.2 por ciento.

Las cifras nuevamente se comparan desfavorablemente con el sexenio previo cuando el crédito al consumo se incrementó 34.4 por ciento, los préstamos a la vivienda subieron 41.2 por ciento, mientras que para la actividad empresarial se registró un incremento de los créditos del 66.8 por ciento.

Expectativa desfavorable
Un reporte reciente de la firma calificadora S&P Global Ratings señala que los bancos comerciales mexicanos representarán alrededor de 45 por ciento del crédito total en México durante los años 2024 y 2025. ¿Es bueno o es malo?

El porcentaje no es malo visto de manera general, pero sí hay una expectativa desfavorable, ya que el índice de crédito total en relación al PIB se está estabilizando. De hecho, lleva varios años así, en niveles cercamos al 40 por ciento, una cifra baja respecto a los índices de sus pares de América Latina y de otros mercados emergentes, algunos de los cuáles tienen un índice que rebasa el doble del nivel reportado por la banca mexicana.

En resumen, hoy los bancos están como nunca, tienen una salud financiera envidiable y son altamente rentables, disponen de liquidez por 1.4 billones de pesos, o bien poco más de 82 mil millones de dólares, para prestar, pero no pueden, no quieren o una combinación de ambas. Su papel como actor crediticio es fundamental, un detonante del crecimiento. Ojalá lo retomen como se debe.

FUENTE: Alto Nivel